domingo, 6 de junio de 2010

La estación

Soñó que ella lo esperaba en la estación. Él corría para llegar, pero sentía que no avanzaba, que se perdía por caminos extraños, que su ciudad se le había convertido en un laberinto y que no estaría a tiempo en la estación, que ella tendría que subir sola al tren y no la vería nunca más. El traqueteo del vagón le rescató de su terrible pesadilla. Se frotó los ojos con el puño y amagó un suspiro. En el asiento contiguo languidecía un periódico gratuito desmembrado al que le faltaba la primera página. Cuando lo cogió para ojearlo, ella se despertó.

jueves, 3 de junio de 2010

Lanzado

Empujaba sus caderas contra las de Ana a un ritmo cada vez más rápido. Le dio la vuelta y ella comenzó a chupársela. Hacía tiempo que ya no le distraían los murmullos en la sala, el campanilleo de los hielos en los vasos o el rebullir inquieto en las sillas. Sacó la polla de su boca, y cuando comenzó a correrse sobre su cara, se sintió audaz y decidió que esa noche, al salir del club, no vacilaría y sí se atrevería a pedirle a Ana una cita para tomar café al día siguiente.

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